Polvo de Hadas
Dios lanzó su polvo de hadas otra vez.
Esparciéndolo en todos los sentidos.
Sus gigantescos dedos tocaron el final de la calle y lenta pero completamente cada ser vivo y cosa inanimada cayeron brillantes en un abrir y cerrar de ojos.
Un final congelado. El hechizo maldito de una bruja.
Estoy aqui esperando pacientemente que su dedo toque mi interior y congele mi sangre también. Permita a mis funciones ir lentas pero seguras a una parada.
Los tambores reducen su tempo hasta la nada.
Todos esos sentimiento finalmente paralizados por las formas fractales, arrastrándose inevitablemente sobre cada superficie viva.
Entonces todo puede volver a ser normal otra vez.
Y puedo empezar a pensar.