Osoamargoso

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Congelado

Todo era normal como debía serlo hasta que un día me desperté y algo iba mal.

No sabía que era, pero era una especia de cosas persistente que no podía ignorar. Algo estaba frío y lo sentía dentro, no fuera.

Era como un ligar en el que alguien me hubiera golpeado con un carámbano. Una esquirla de invierno.

Los días pasaron como suelen hacerlo y tuve frío. El frío se extendió hasta parecerme una escultura de hielo. No estornudé más, y no podía gritar y si lo intentaba era como un zarcillo de porcelana.

Era un hombre sólido. Podías lanzarme piedras y no me hacían ningún daño. Me astillé un poco.

Quzas afortunadamente nadie lo noto y a mi alrededor todo siguió su curson normal, como debía ser.

Pero estaba congelado.